No muestra resultados medibles
Solo pantallas bonitas, cero números. Si no mide, no puede demostrar nada.
Solución
Elegir bien se reduce a 12 preguntas: resultados medibles, proceso claro, SEO incluido y todo a tu nombre. Aquí tienes cada pregunta, la respuesta que es buena señal y la que es bandera roja.
Sí, somos una agencia escribiendo cómo elegir agencias. Precisamente por eso este checklist no tiene trucos: cada pregunta aplica también a WebNicho, y al final te invitamos a usarlo contra nosotros.
Si todavía dudas entre agencia y freelancer, primero resuelve esa decisión con nuestra comparativa agencia web o freelancer: este checklist funciona mejor cuando ya sabes qué tipo de proveedor buscas. Forma parte de nuestras guías prácticas para que tu web genere resultados.
Qué preguntar: «Muéstrame 3 proyectos y qué resultado de negocio generó cada uno: leads, ventas, posiciones en Google.»
Buena señal: Te muestran números concretos, aunque sean modestos, y explican qué hicieron para lograrlos. Así presentamos nosotros el portafolio de diseño web: cliente, problema, solución y métrica.
Bandera roja: Un carrusel de pantallas «lindas» sin un solo dato. Una web puede ser preciosa y no generar nada; si la agencia no mide, no puede demostrar que su trabajo funciona.
Qué preguntar: «¿Han hecho webs para mi industria o para negocios de mi tamaño? ¿Puedo hablar con uno de esos clientes?»
Buena señal: Casos afines o, si no los hay, honestidad: «no hemos trabajado tu sector, pero así abordaríamos el reto». Y al menos una referencia contactable.
Bandera roja: «Trabajamos con todo tipo de empresas» sin un solo ejemplo verificable, o negarse a dar referencias. Quien hizo buen trabajo tiene clientes dispuestos a confirmarlo.
Qué preguntar: «¿Estos sitios siguen en línea? ¿Los clientes siguen con ustedes?»
Buena señal: Proyectos con más de un año en producción y relaciones que continúan. Un cliente que renueva es la mejor métrica de una agencia.
Bandera roja: Portafolio lleno de sitios caídos, rediseñados por terceros o clientes que no repiten. El diseño se entrega en meses; la relación se evalúa en años.
Qué preguntar: «¿Cuál es el primer paso del proyecto?»
Buena señal: El primer paso son preguntas sobre tu negocio: quién es tu cliente, cómo te busca, qué acción debe ejecutar en la web. El diseño llega después, al servicio de esas respuestas. Es lo que define una estrategia web.
Bandera roja: En la primera llamada ya te hablan de colores, plantillas y «look and feel» sin haber preguntado a qué te dedicas. Una web sin estrategia es decoración: puede quedar bien y no vender nada.
Qué preguntar: «¿Cómo se divide el proyecto, qué recibo en cada etapa y quién responde por cada una?»
Buena señal: Un proceso escrito por fases (estrategia, diseño, desarrollo, lanzamiento) con fechas, entregables concretos y puntos donde tú apruebas antes de avanzar.
Bandera roja: «En unas semanas te entregamos todo». Sin etapas no hay control: te enteras de los problemas al final, cuando corregir cuesta el doble.
Qué preguntar: «¿Quiénes son las personas que harán mi web y qué hace cada una? ¿Con quién hablo durante el proyecto?»
Buena señal: Nombres y roles claros (quién diseña, quién desarrolla, quién responde tus mensajes) y acceso directo a esas personas cuando haga falta.
Bandera roja: El vendedor promete maravillas y luego tu proyecto desaparece en un equipo anónimo, o se subcontrata a terceros sin decírtelo. Si nadie da la cara, nadie es responsable.
Qué preguntar: «¿Qué trabajo de SEO incluye el proyecto: velocidad de carga, estructura de encabezados, datos estructurados, sitio responsive?»
Buena señal: Una lista concreta de lo que incluyen por defecto y de lo que se cotiza aparte (como creación de contenidos). El SEO de base no es un extra: es parte de construir bien, y lo explicamos en qué es el SEO.
Bandera roja: «El SEO se ve después» o, peor, «eso lo contratas con otro proveedor». Una web construida sin SEO técnico nace invisible, y arreglarla luego cuesta más que hacerla bien desde el inicio.
Qué preguntar: «¿Sobre qué plataforma harían mi web y por qué esa para mi caso?»
Buena señal: Una recomendación argumentada según tu proyecto (no es lo mismo una web informativa que una tienda con pasarela de pagos) y la honestidad de decir qué no necesitas. Las opciones reales están en qué es un CMS.
Bandera roja: Usan la misma plataforma para todo porque es la única que manejan, o te empujan un desarrollo carísimo «a medida» para un proyecto que se resuelve con menos. La tecnología se elige por tu caso, no por su comodidad.
Qué preguntar: «¿Entregan la web con Google Analytics y Search Console configurados? ¿Qué conversiones van a medir y quién me enseña a leerlas?»
Buena señal: Medición configurada desde el lanzamiento (formularios, botones de WhatsApp, ventas) y una capacitación para que entiendas tus propios números.
Bandera roja: «Te instalamos Analytics» y nada más. Un contador de visitas no te dice si la web genera clientes. Sin conversiones medidas, nunca sabrás si tu inversión funcionó.
Qué preguntar: «¿El dominio, el hosting y los accesos quedan registrados a mi nombre? ¿Recibo todas las claves al final?»
Buena señal: Un «sí» rotundo y por escrito: dominio en tu cuenta, accesos de administrador entregados, libertad de irte cuando quieras. Por qué importa tanto, en hosting y dominio.
Bandera roja: El dominio queda a nombre de la agencia «para facilitarte la gestión». Eso es un secuestro elegante: el día que quieras cambiar de proveedor, tu propia web se convierte en rehén de la negociación.
Qué preguntar: «¿Qué pasa después del lanzamiento? ¿Qué incluye el soporte, por cuánto tiempo, con qué tiempos de respuesta y cuánto cuesta después?»
Buena señal: Soporte definido por escrito (período incluido, qué cubre, en cuánto tiempo responden) y un plan de mantenimiento claro para cuando ese período termine. En nuestros planes son 90 días incluidos.
Bandera roja: «Cualquier cosa nos escribes». Las promesas verbales expiran el día del último pago. Un sitio sin mantenimiento acumula fallas de seguridad y errores que espantan clientes.
Qué preguntar: «Desglósame el precio: qué incluye exactamente, qué se cobra aparte y cuánto costaría un cambio típico después.»
Buena señal: Un desglose transparente y la lista honesta de exclusiones. Los rangos publicados, como hacemos en nuestra página de precios de páginas web, son señal de que no improvisan el número según tu cara.
Bandera roja: Un precio global sin detalle, o uno sospechosamente bajo. Nadie regala trabajo: el precio bajo se cobra después en extras, plantillas recicladas o un proyecto abandonado a medias.
Agencia grande, estudio pequeño, freelancer o WebNicho: si ves cualquiera de estas señales, no avances.
Solo pantallas bonitas, cero números. Si no mide, no puede demostrar nada.
Nadie puede garantizarlo, ni siquiera Google lo permite. Quien lo promete, miente o improvisa.
Si nadie pregunta por tu negocio, tu web será decoración.
Tu marca en manos ajenas: la peor cláusula que puedes aceptar.
Lo barato se paga dos veces: en extras ocultos o en rehacer todo en un año.
Las 12 preguntas de esta guía cubren cuatro frentes: resultados medibles de proyectos anteriores, proceso por etapas con responsables, SEO técnico y medición incluidos, y contrato con el dominio a tu nombre más soporte por escrito.
Depende del tamaño y el riesgo de tu proyecto, no de la etiqueta. Lo comparamos criterio por criterio en agencia web o freelancer; este checklist se aplica igual a los dos.
Una landing de conversión va de $290 a $600, un sitio corporativo de $490 a $1.500 y una tienda online de $990 a $3.000. Lo importante no es el número final sino qué incluye: compara el desglose, no el total.
Este checklist no vale nada si no lo aplicas, empezando por quien lo escribió. Pídenos casos con métricas, el cronograma por etapas, el desglose del precio y la cláusula que dice que el dominio queda a tu nombre. Si una respuesta no te convence, no firmes, con nosotros ni con nadie.