Compara el costo total, no el precio inicial
Una web barata que hay que rehacer al año cuesta el doble. Suma mantenimiento, hosting, correcciones y tu propio tiempo.
Comparativas
Antes de invertir en una página web tienes que tomar decisiones difíciles: ¿agencia o freelancer?, ¿profesional o hacerla tú mismo? Y casi todo lo que encuentras en internet lo escribió alguien que quiere venderte su opción.
Nosotros también vendemos una opción, somos una agencia. Por eso estas comparativas siguen una regla incómoda: hay escenarios donde un freelancer es la decisión correcta, y proyectos donde hacer tu web tú mismo tiene sentido. Lo decimos con nombre y apellido, porque una comparativa que siempre concluye «contrátanos» no es una comparativa: es un anuncio.
Una web barata que hay que rehacer al año cuesta el doble. Suma mantenimiento, hosting, correcciones y tu propio tiempo.
¿Qué pasa si el proveedor desaparece? ¿Quién responde por la seguridad y el soporte? Ese es el costo oculto de cada opción.
Una web «buena» es la que genera clientes para tu caso. Si el sitio es tu canal de ventas, el criterio cambia por completo frente a una web de presencia.
Para quien ya decidió contratar y duda entre un profesional independiente y un equipo: costos, tiempos, riesgos y soporte, comparados sin humo.
Leer la comparativa ›Para quien evalúa plataformas de "hazlo tú mismo": cuánto cuesta de verdad la opción gratis en tiempo, SEO y resultados.
Leer la comparativa ›Si concluyes que lo tuyo es contratar profesionales, revisa los precios y el portafolio con resultados medibles. Si aún no lo tienes claro, empieza más atrás: una auditoría de tu sitio actual te dice si necesitas web nueva o solo arreglar la que tienes.