Jerga corporativa vacía
«Soluciones integrales de calidad», «excelencia y compromiso»: frases que cualquier empresa puede decir y ninguna puede probar. Reemplaza cada una por un dato defendible o bórrala.
Soluciones · Copywriting
Cinco principios de copywriting para no redactores, más qué tiene que decir cada página de tu sitio. Sin cursos ni fórmulas mágicas: las palabras ya te las dio tu cliente.
El diagnóstico
Cuenta cuántas veces tu inicio dice «nosotros» frente a «tú». En la mayoría de webs el marcador va 10 a 1 a favor de la empresa, y ese marcador predice bastante bien cuánto vende la página.
«Soluciones integrales de calidad», «excelencia y compromiso»: frases que cualquier empresa puede decir y ninguna puede probar. Reemplaza cada una por un dato defendible o bórrala.
Diez líneas sin aire en el celular no se leen jamás, por buenas que sean. El texto perfecto que nadie lee vende lo mismo que el texto malo.
«Fundada en 1998 por los hermanos Pérez» le roba a tu promesa el lugar más valioso del sitio. La historia va en «sobre nosotros». La home es del cliente.
El método
En orden: cada principio se apoya en el anterior, y el último traduce todo a lo que debe decir cada página de tu sitio.
El mejor redactor de tu web ya trabaja gratis para ti: es tu cliente. La investigación de palabras clave más valiosa no está en ninguna herramienta, está en tu WhatsApp.
Abre las conversaciones de los últimos tres meses y anota, textual, cómo te preguntan las cosas. Nadie escribe «requiero soluciones odontológicas integrales»; escriben «¿cuánto cuesta un blanqueamiento?» o «¿atienden sábados?».
Hazlo esta semana: una lista con las 10 preguntas que más te repiten y las palabras textuales con que las hacen. Ese documento vale más que cualquier curso de redacción, y lo vas a usar en todos los pasos que siguen.
Cómo saber que funcionó
Tienes por escrito las 10 preguntas más frecuentes con las palabras exactas del cliente. Si al leerlas reconoces frases que tu web no usa en ninguna parte, acabas de encontrar tu lista de tareas.
Haz este test ahora mismo: abre tu página de inicio y cuenta cuántas veces dice «nosotros», «nuestra empresa», «ofrecemos», y cuántas dice «tú», «tu negocio», «tu casa».
La razón es simple: el visitante no llegó a conocerte, llegó a resolver algo. Cada frase que empieza con «nosotros» le pide un esfuerzo de traducción; cada frase que empieza con el cliente le ahorra ese esfuerzo.
No es cosmética: es cambiar el protagonista. Tu empresa no es el héroe de tu web, es el guía que ayuda al héroe (el cliente) a conseguir lo que quiere. Reescribe con esa regla y el mismo contenido suena a solución en vez de a folleto.
Antes
«Contamos con un equipo altamente calificado.»
Después
«Tu proyecto lo maneja un ingeniero que lleva años instalando sistemas como el tuyo.»
Cómo saber que funcionó
Repite el conteo después de reescribir. Si el marcador se dio vuelta y ahora ganan «tú» y «tu negocio», el protagonista cambió y la página se lee como una solución.
El titular es la frase más importante de cada página: decide si el visitante sigue leyendo o vuelve a Google. Y aun así, la mayoría de webs lo desperdicia en saludos. «Bienvenidos a nuestra página» no vende nada: nadie busca ser bienvenido, busca resolver algo.
La fórmula para no redactores: resultado que obtiene el cliente, para quién o dónde, y tu diferencial si cabe. Ninguno de los ejemplos que funcionan es creativo; los tres son concretos, y en un titular, concreto le gana a creativo siempre.
¿De dónde sacas el resultado que prometes? De la lista del primer principio: tus clientes ya te dijeron qué quieren conseguir. Promete eso, con sus palabras.
Cómo saber que funcionó
La prueba de fuego: si el titular podría estar en la web de tu competencia sin cambiar una palabra, no es un titular, es un adorno.
Dato incómodo: casi nadie lee tu web de corrido. La gente escanea con el pulgar y solo se detiene cuando un subtítulo o una negrita la engancha. Escribir para la web es escribir para ese escaneo.
Y el texto escaneable funciona mejor cuando cada sección está en el orden correcto: si vas a reorganizar, revisa primero la estructura que debe tener una página web.
Cómo saber que funcionó
Lee solo tus subtítulos, de arriba abajo, saltándote todo lo demás. Si de esa lectura sale el mensaje completo de la página, la estructura funciona.
Todo texto de tu web existe para empujar al lector hacia una acción. Si la página termina sin pedirle nada, o pidiéndole cinco cosas a la vez, el trabajo de los pasos anteriores se pierde en la última línea.
Este paso es el puente entre escribir bien y vender: los textos llenan el embudo y la llamada a la acción lo cierra. Si quieres el sistema completo (oferta, fricción, prueba y medición), está en cómo hacer que tu página web genere clientes.
Cómo saber que funcionó
Abre cada página y pregúntate qué quieres que haga el visitante. Si la respuesta tarda en llegar o son dos cosas, la página todavía no está lista.
Inicio: la promesa en 5 segundos. Debe responder de un vistazo qué haces, para quién y qué gana el cliente contigo: el titular con resultado, un subtítulo que lo respalde y el botón de acción visible sin hacer scroll. La historia de la empresa no va aquí.
Servicios: beneficio antes que características. «Impermeabilización con membrana asfáltica de 4 mm» es característica; «Techo sin goteras por 10 años, garantizado por escrito» es beneficio. Primero el beneficio, después la característica. Y si un servicio es el que más vendes, merece su propia página enfocada en una sola acción: eso es una landing page.
Sobre nosotros: la página que también habla del cliente. El visitante entra buscando razones para confiarte su dinero. La fórmula: una línea de historia, tres de «por esto puedes confiar en nosotros», y cierre con la misma llamada a la acción del resto del sitio.
Contacto: reduce la fricción al mínimo. Aquí ya no hay que convencer a nadie, solo no estorbar. Formulario de tres campos, botón de WhatsApp con mensaje precargado, y una línea que baje la ansiedad: «Te respondemos hoy mismo».
Cómo saber que funcionó
Recorre las cuatro páginas con la lista del paso 1 al lado. Si cada una responde con las palabras del cliente y termina pidiendo una sola cosa, los textos ya trabajan.
Si prefieres no escribirlo tú, la redacción comercial va incluida en nuestro diseño web: los textos y el diseño nacen juntos, que es la única forma de que el mensaje encaje.
Preguntas frecuentes
Dudas reales de dueños de negocio que se sentaron a reescribir su web y no supieron por dónde empezar.
Hablar por WhatsAppQué haces, para quién y qué gana el cliente contigo, de un vistazo: un titular con el resultado prometido, un subtítulo que lo respalde y el botón de acción visible sin hacer scroll. Todo lo demás viene después, en bloques escaneables. La historia de la empresa no va aquí.
Con la fórmula resultado que obtiene el cliente, para quién o dónde, y tu diferencial si cabe. «Estrena tu casa en Cuenca con crédito directo» vence a «Bienvenidos a Constructora XYZ». La prueba de fuego: si el titular podría estar en la web de tu competencia sin cambiar una palabra, no es un titular, es un adorno.
Escribir sobre la empresa en vez de sobre el cliente. Cuenta cuántas veces tu inicio dice «nosotros, nuestra empresa, ofrecemos» frente a «tú, tu negocio»: en la mayoría de webs el marcador va 10 a 1 a favor de la empresa, y ese marcador predice bastante bien cuánto vende la página.
De tu WhatsApp. Abre las conversaciones de los últimos tres meses y anota, textual, cómo te preguntan las cosas: esas frases son las que la gente escribe en Google, generan reconocimiento instantáneo y te dictan qué contenido falta.
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Tres soluciones para ir a fondo,ver todas las soluciones
Redacción
La redacción comercial va incluida en el diseño web: escribimos con las palabras de tus clientes y tú validas cada texto antes de aprobar.
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