Contenido huérfano
Páginas que existen pero no reciben ningún enlace desde el resto del sitio. Para Google, una página a la que nadie enlaza es una página que a nadie le importa. Regla: toda página recibe al menos un enlace interno.
Solución
Seis pasos en papel: qué busca cada visitante, qué páginas necesitas, cómo jerarquizar el menú, qué URL lleva cada página, a dónde va el visitante después y cómo validarlo todo antes de pagar el diseño.
La estructura de una página web se planifica en 6 pasos: define qué busca cada visitante, decide las páginas mínimas, jerarquiza el menú, planea las URLs, dibuja los recorridos y valida en papel.
Todo antes de pagar un solo dólar de diseño. Porque el error más caro en un proyecto web no es un color feo ni una foto mal elegida, esos se cambian en minutos. Es descubrir, con el sitio ya construido, que faltan páginas clave, que el menú confunde o que las URLs hay que rehacerlas (con redirecciones, pérdida de posiciones y factura extra incluidas). Cambiar la estructura de una web publicada es como mover las columnas de una casa terminada: se puede, pero duele y cuesta.
Esta guía es el plano de la casa. Papel y lápiz, una o dos horas, cero herramientas de pago.
Cada paso produce una parte del mapa, y el siguiente se apoya en lo que el anterior dejó escrito.
Antes de pensar en páginas, piensa en personas. A tu web no llega «el público»: llegan tres visitantes muy distintos, y tu estructura tiene que darle un camino a cada uno.
Toma una hoja y haz tres columnas, una por visitante. En cada una escribe las 3 a 5 preguntas que esa persona trae en la cabeza. Para una clínica dental en Quito: el comprador listo pregunta «¿atienden mi urgencia hoy y cuánto cuesta?»; el comparador, «¿qué experiencia tienen los doctores y qué dicen sus pacientes?»; el curioso, «¿este dolor amerita ir al dentista?». Esa hoja es la materia prima de todo lo que sigue: cada pregunta necesitará una página (o una sección) que la responda.
Aquí la mayoría se equivoca por exceso o por defecto: o quieren 20 páginas «para verse grandes», o meten todo en una sola página eterna. Lo correcto depende de tu tipo de negocio. Tres mapas de sitio de ejemplo:
Negocio de servicios local (ferretería, taller, empresa de limpieza):
Tienda online:
Profesional independiente (abogado, psicóloga, consultor):
Fíjate en el patrón: entre 5 y 8 páginas de primer nivel bastan para arrancar casi cualquier negocio. La regla para decidir si una página merece existir: responde una pregunta del paso 1 que ninguna otra página responde, o alguien la busca en Google por su cuenta. «Misión y visión» no cumple ninguna de las dos.
El menú no es el índice de todo tu sitio: es la lista corta de decisiones que le ofreces al visitante. Más de 6 opciones y la gente deja de leer las opciones, la misma razón por la que los menús de restaurante de 12 páginas venden menos que los de una.
Prueba rápida: lee tu menú tentativo y pregúntate, ítem por ítem, «¿qué pregunta del paso 1 responde esto?». El ítem que no responde ninguna, sale.
Este paso parece técnico y por eso casi todos lo saltan, y lo pagan caro. La URL de cada página se decide ahora, en el plano, porque cambiarla después de publicada implica redirecciones y posiciones perdidas en Google.
Tres reglas para URLs sanas:
tudominio.com/servicios/instalacion-de-aires, no tudominio.com/pagina?id=47&cat=serv. Una buena URL se entiende leída en voz alta./servicios/mantenimiento-de-piscinas. La URL es una de las señales con las que Google decide dónde mostrarte; cómo funciona el resto está explicado en cómo aparecer en Google y en SEO on-page.Agrega una columna «URL» a tu mapa del paso 2 y escribe la de cada página. Diez minutos hoy; semanas de dolores de cabeza ahorrados.
Una estructura no es una lista de páginas: es una red de caminos. Y todo camino debe llevar a algún lado. Por cada página de tu mapa responde: ¿a dónde quiero que vaya el visitante después de leerla?
Dibuja flechas entre las páginas de tu mapa. Vas a notar dos cosas: que casi todas deberían desembocar en la página de contacto o cotización (eso es el embudo de conversión hecho estructura), y que alguna página no tiene salida lógica, señal de que es un callejón sin salida que hay que conectar o eliminar. Una página sin «siguiente paso» es un pasillo que termina en pared.
Qué debe pasar cuando el visitante llega al final del recorrido lo tratamos en cómo hacer que tu web genere clientes y no solo visitas.
Tu estructura ya existe: páginas, menú, URLs y flechas. Antes de aprobarla, pruébala en papel, que es donde equivocarse cuesta cero.
Escribe cada ítem del menú en una tarjeta o nota adhesiva y pégalas en la pared como si fueran tu menú. Llama a alguien que no conozca el proyecto y dale misiones de visitante real: «quieres saber cuánto cuesta el servicio X, ¿dónde harías clic?», «quieres saber si son confiables, ¿a dónde vas?», «quieres contactarlos, ¿qué tocas?». Tú solo observa y anota.
Si duda, se equivoca de tarjeta o pregunta «¿y esto qué es?», encontraste un problema de estructura, por diez centavos de papel en lugar de cientos de dólares de rediseño. Corrige, repite con otra persona, y solo cuando un desconocido navega tu pared sin ayuda, la estructura está lista para diseñarse.
Los vemos en casi todas las auditorías, y Google los castiga sin avisar.
Páginas que existen pero no reciben ningún enlace desde el resto del sitio. Para Google, una página a la que nadie enlaza es una página que a nadie le importa. Regla: toda página recibe al menos un enlace interno.
«Diseño de jardines», «Jardinería profesional» y «Creamos tu jardín» pelean por la misma búsqueda: Google no sabe cuál mostrar, les reparte la fuerza y ninguna posiciona. Una intención de búsqueda, una página.
Un bloque con tus 6 servicios en párrafos consecutivos no posiciona para ninguno: compite contra páginas rivales dedicadas a cada uno. Lo correcto es una página general que enlaza a una página por servicio.
Entre 5 y 8 páginas de primer nivel bastan para casi cualquier negocio. Un negocio de servicios local necesita inicio, servicios (general más una página por servicio principal), nosotros, trabajos realizados y contacto. La regla para decidir si una página merece existir: responde una pregunta que ninguna otra responde, o alguien la busca en Google por su cuenta.
Máximo 6 en el menú principal, con nombres que se entienden solos y lo que da dinero primero. Más de seis opciones y la gente deja de leerlas. Si un ítem necesita submenú, un solo nivel de despliegue: los submenús de submenús son laberintos, sobre todo en el celular.
Porque cambiar la URL de una página ya publicada implica redirecciones y posiciones perdidas en Google. Decidirlas en el plano cuesta diez minutos; corregirlas después cuesta semanas. Deben ser limpias, en minúsculas, con guiones y con la keyword de la página.
Con tus tres visitantes mapeados, tus páginas decididas, el menú jerarquizado, las URLs escritas, los recorridos dibujados y la prueba del papel superada, tienes algo que la mayoría de negocios no tiene ni después de pagar su web: un plano. Cualquier diseñador trabajará mejor, más rápido y más barato sobre él.