10 a 12 puntos: tu web está sana
Agenda esta misma revisión en 6 meses y dedica tu energía a atraer más visitas, que es donde está tu techo actual.
Solución
Seis bloques de revisión, cada uno con su herramienta gratuita, qué mirar y cómo anotar el resultado. Una tarde de trabajo y sales sabiendo dónde duele tu sitio.
Para hacer una auditoría web revisa seis frentes: SEO e indexación, velocidad, móvil, seguridad, conversión y contenido. Gratis y en una tarde.
Eso es exactamente lo que vas a hacer con esta guía. Si todavía no tienes claro el concepto, en qué es una auditoría web lo explicamos a fondo; aquí no hay teoría: hay seis bloques de revisión, cada uno con su herramienta gratuita, qué mirar y cómo anotar el resultado. Y al final, cómo interpretar lo que encontraste, que es donde la mayoría se pierde.
Antes de empezar, prepara lo único que necesitas: una hora u hora y media sin interrupciones, tu celular, una computadora y una hoja (o una nota en el teléfono) con seis filas: SEO, Velocidad, Móvil, Seguridad, Conversión, Contenido. En cada fila vas a anotar una de tres palabras: bien, regular o mal. Nada de porcentajes ni puntajes sobre 100: con tres niveles honestos tomas mejores decisiones que con un número decorativo.
Sigue el orden: cada bloque trae su herramienta, qué mirar y cómo anotar el resultado.
Herramientas: el buscador de Google y Google Search Console (gratis; si nunca lo conectaste, hazlo hoy, toma 10 minutos y es la fuente de datos más valiosa que tendrás).
Qué mirar. Abre Google y escribe site:tudominio.com (con tu dominio real, sin espacios). El resultado es la lista de páginas tuyas que Google tiene indexadas. Tres preguntas:
Si ya tienes Search Console, entra a Indexación y revisa cuántas páginas están indexadas frente a cuántas excluidas, y en Rendimiento mira con qué búsquedas te encuentra la gente (o si no te encuentra nadie). Los ocho factores que deberías estar cubriendo están en SEO on-page.
Cómo anotarlo. Bien: tus páginas clave están indexadas y sus titles describen lo que vendes. Regular: estás indexado pero los titles son genéricos o hay páginas basura en el listado. Mal: páginas importantes que no aparecen con site:, o directamente no sabes porque nunca conectaste Search Console (anótalo como mal, porque volar sin instrumentos también es un hallazgo).
Herramienta: PageSpeed Insights (pagespeed.web.dev, gratis, de Google). Pega tu URL y mira la pestaña móvil, no la de escritorio, que siempre halaga. La mayoría de tus visitas llega desde un celular, muchas con datos móviles, y ese es el escenario que importa.
Qué mirar. Dos cosas, en este orden:
No te asustes con la lista de oportunidades en jerga técnica: hoy no vas a arreglar nada, vas a diagnosticar. Repite la prueba con tu página de servicios o de producto, no solo con el inicio: suele ser peor y es donde el cliente decide.
Cómo anotarlo. Bien: verde en móvil o Core Web Vitals superados. Regular: naranja. Mal: rojo, o una carga que tú mismo sientes eterna desde el celular. Si caíste en regular o mal, los arreglos típicos están explicados uno por uno en cómo mejorar la velocidad de carga de tu página web.
Herramienta: tu teléfono. La más barata y la más honesta de todas las herramientas de auditoría web.
Qué mirar. Apaga el wifi (usa datos móviles), abre tu sitio en una ventana de incógnito, para que el navegador no te haga trampa con la versión guardada, y hazte pasar por un cliente durante 5 minutos:
Esto es exactamente lo que vive cada persona que te encuentra desde el celular. Ninguna herramienta automática detecta que el menú tapa el botón de contacto; tu pulgar sí. El estándar que deberías estar cumpliendo está en diseño web responsive.
Cómo anotarlo. Bien: completaste el recorrido sin fricción. Regular: se puede usar, pero hiciste zoom, fallaste algún toque o dudaste dónde seguir. Mal: te frustraste tú, que eres el dueño. Imagina un extraño con prisa.
Herramientas: tu navegador y tu propio correo.
Qué mirar. Dos verificaciones rápidas:
https://, o el navegador marca «no seguro»? Ese aviso espanta clientes justo cuando iban a escribirte, y Google lo penaliza. Si no sabes qué es eso del certificado, lo explicamos en qué es un certificado SSL. Prueba también escribir tu dominio con http:// (sin la s): debería redirigirte solo a la versión segura.Cómo anotarlo. Bien: candado presente, redirección a https funcionando, mensaje de prueba recibido. Regular: candado sí, pero el mensaje llegó a spam o a un correo que ya nadie revisa. Mal: «no seguro» en el navegador o un formulario que no entrega. Esto se arregla esta semana, no «algún día».
Herramientas: un cronómetro y una persona que no conozca tu negocio (un familiar sirve perfecto).
Qué mirar. Muéstrale tu página de inicio durante 5 segundos, ciérrala y pregúntale dos cosas: ¿qué vende este negocio? y ¿qué tenías que hacer para contactarlo? Si no puede responder ambas, tu visitante promedio tampoco, y a diferencia de tu familiar, el visitante no se queda a averiguarlo: vuelve a Google y toca el resultado de tu competencia.
Después prueba tú mismo los canales de contacto, de principio a fin:
Cómo anotarlo. Bien: la prueba de 5 segundos se pasó y todos los canales funcionan. Regular: se entiende qué vendes, pero el siguiente paso no está claro o hay que buscarlo. Mal: falló la prueba de 5 segundos o un canal de contacto no funciona. Puedes tener el sitio más rápido de Ecuador: si nadie entiende qué vendes, no vende.
Herramienta: tu memoria y una revisión honesta.
Qué mirar. ¿Cuándo fue la última vez que actualizaste algo, un precio, un servicio, una foto, un artículo? Recorre tu sitio buscando señales de abandono: precios que ya no son, servicios que ya no ofreces, promociones «por diciembre» en pleno septiembre, horarios viejos, un blog cuya última entrada tiene dos años, el año desactualizado en el pie de página. Cada una de esas señales le dice al visitante «aquí ya no atiende nadie», y a Google, que hay sitios más vivos que mostrar. La lista completa está en las 7 señales de que tu web está obsoleta.
Cómo anotarlo. Bien: todo vigente y algo actualizado en los últimos tres meses. Regular: información correcta pero congelada hace más de un año. Mal: encontraste datos que ya no son ciertos. Ese es el peor de los casos: una web desactualizada no es neutra, desinforma con tu logo encima.
Cuenta 2 puntos por cada «bien», 1 por «regular» y 0 por «mal», sobre 12.
Agenda esta misma revisión en 6 meses y dedica tu energía a atraer más visitas, que es donde está tu techo actual.
Elige los que tocan dinero directo (un formulario en spam pesa más que un title genérico) y arréglalos antes de tocar lo demás.
Si casi todo salió mal, parchar es pagar varias veces por el mismo arreglo. Prioriza con cabeza fría o acepta que quizá conviene replantear el sitio.
Si tu puntaje salió bajo, o salió regular y no quieres adivinar por dónde empezar, el paso siguiente natural es convertir el termómetro en diagnóstico. Y si prefieres seguir por tu cuenta, en nuestras guías de soluciones encuentras el paso a paso de los arreglos más comunes, empezando por cómo hacer que tu web genere clientes si lo que falló fue el bloque de conversión.
Sí. Los seis bloques de esta guía se revisan con herramientas gratuitas (el buscador de Google, Search Console, PageSpeed Insights y tu propio celular) en una hora u hora y media. Lo que no obtienes solo es el criterio para priorizar por impacto en tu negocio.
Seis frentes: indexación y SEO, velocidad de carga, experiencia móvil, seguridad (certificado y formularios), conversión y estado del contenido. Anota cada uno como bien, regular o mal: con tres niveles honestos decides mejor que con un puntaje decorativo sobre 100.
El formulario roto es el más caro: semanas de consultas perdidas sin que nadie se entere. Le siguen los titles genéricos («Inicio», «Home»), la velocidad en rojo en móvil y las páginas de servicio que Google ni siquiera tiene indexadas.
Esta revisión te dice dónde duele, no siempre por qué ni en qué orden conviene operar. Sabes que la velocidad salió en rojo, pero no si el culpable es tu hosting, tus imágenes o tu plantilla; sabes que no apareces en Google, pero no qué keywords son ganables en tu mercado. Ese criterio, priorizar por impacto en tu negocio y no por orden de aparición, es la diferencia entre revisar y auditar.