Bien, regular o mal
Nada de porcentajes ni puntajes sobre 100: con tres niveles honestos tomas mejores decisiones que con un número decorativo.
Soluciones · Diagnóstico
Seis bloques de revisión, cada uno con su herramienta gratuita, qué mirar y cómo anotar el resultado. Una tarde de trabajo y sales sabiendo dónde duele tu sitio.
Antes de empezar
Prepara una hora sin interrupciones, tu celular y una hoja con seis filas: SEO, velocidad, móvil, seguridad, conversión y contenido. En cada una vas a anotar una de tres palabras.
Nada de porcentajes ni puntajes sobre 100: con tres niveles honestos tomas mejores decisiones que con un número decorativo.
No te asustes con las listas en jerga técnica. El objetivo de la tarde es saber dónde duele, no operar sobre la marcha.
La mayoría de tus visitas llega desde un teléfono con datos móviles. Ese, y no el escritorio, es el escenario que importa.
La revisión
Sigue el orden: cada bloque trae su herramienta, qué mirar y cómo anotar el resultado.
Herramientas: el buscador de Google y Google Search Console. Es gratis; si nunca lo conectaste, hazlo hoy: toma 10 minutos y es la fuente de datos más valiosa que tendrás.
Qué mirar. Abre Google y escribe site:tudominio.com con tu dominio real. El resultado es la lista de páginas tuyas que Google tiene indexadas. Después lee los titles de tus 5 páginas clave tal como salen ahí: el title es tu aviso gratuito en Google; si no dice qué ofreces, estás pagando el local y dejando el letrero en blanco.
Si ya tienes Search Console, entra a Indexación y revisa cuántas páginas están indexadas frente a cuántas excluidas, y en Rendimiento mira con qué búsquedas te encuentra la gente. Los ocho factores que deberías cubrir están en SEO on-page.
Cómo saber que funcionó
Bien: tus páginas clave están indexadas y sus titles describen lo que vendes. Regular: estás indexado pero los titles son genéricos o hay páginas basura. Mal: faltan páginas importantes, o no lo sabes porque nunca conectaste Search Console (anótalo como mal: volar sin instrumentos también es un hallazgo).
Herramienta: PageSpeed Insights, gratis y de Google. Pega tu URL y mira la pestaña móvil, no la de escritorio, que siempre halaga.
Si tu sitio tiene tráfico suficiente, arriba aparece la sección de datos reales de usuarios, los Core Web Vitals: fíjate si dice «supera la evaluación». Ese es el veredicto con la experiencia de tus visitantes de verdad. El puntaje de rendimiento móvil queda como referencia: verde es bueno, naranja mejorable, rojo un problema que te cuesta clientes.
Repite la prueba con tu página de servicios o de producto, no solo con el inicio: suele ser peor y es donde el cliente decide.
Cómo saber que funcionó
Bien: verde en móvil o Core Web Vitals superados. Regular: naranja. Mal: rojo, o una carga que tú mismo sientes eterna desde el celular. Si caíste en regular o mal, los arreglos están en cómo mejorar la velocidad de carga.
Herramienta: tu teléfono. La más barata y la más honesta de todas las herramientas de auditoría web.
Qué mirar. Apaga el wifi, abre tu sitio en una ventana de incógnito para que el navegador no te haga trampa con la versión guardada, y hazte pasar por un cliente durante cinco minutos. Esto es exactamente lo que vive cada persona que te encuentra desde el celular: ninguna herramienta automática detecta que el menú tapa el botón de contacto; tu pulgar sí. El estándar que deberías cumplir está en diseño web responsive.
Cómo saber que funcionó
Bien: completaste el recorrido sin fricción. Regular: se puede usar, pero hiciste zoom, fallaste algún toque o dudaste dónde seguir. Mal: te frustraste tú, que eres el dueño. Imagina un extraño con prisa.
Herramientas: tu navegador y tu propio correo. Dos verificaciones rápidas, y la segunda es la que más dinero salva.
Mira la barra de direcciones: ¿tu sitio carga con candado y https://, o el navegador marca «no seguro»? Ese aviso espanta clientes justo cuando iban a escribirte, y Google lo penaliza. Si no sabes qué es el certificado, lo explicamos en qué es un certificado SSL.
Después llena tu propio formulario de contacto como si fueras un cliente y envíalo. ¿Te llegó? ¿A qué correo? ¿Cuánto tardó, y cayó en spam? El formulario roto es el hallazgo más caro de todas las auditorías: semanas de consultas perdidas sin que nadie se entere.
Cómo saber que funcionó
Bien: candado presente, redirección a https funcionando y mensaje de prueba recibido. Regular: candado sí, pero el mensaje llegó a spam o a un correo que ya nadie revisa. Mal: «no seguro» en el navegador o un formulario que no entrega. Esto se arregla esta semana, no «algún día».
Herramientas: un cronómetro y una persona que no conozca tu negocio. Un familiar sirve perfecto.
Muéstrale tu página de inicio durante cinco segundos, ciérrala y pregúntale dos cosas: ¿qué vende este negocio? y ¿qué tenías que hacer para contactarlo? Si no puede responder ambas, tu visitante promedio tampoco, y a diferencia de tu familiar, el visitante no se queda a averiguarlo: vuelve a Google y toca el resultado de tu competencia.
Cómo saber que funcionó
Bien: la prueba de 5 segundos se pasó y todos los canales funcionan. Regular: se entiende qué vendes, pero el siguiente paso no está claro. Mal: falló la prueba o un canal de contacto no funciona. Puedes tener el sitio más rápido de Ecuador: si nadie entiende qué vendes, no vende.
Herramienta: tu memoria y una revisión honesta.
¿Cuándo fue la última vez que actualizaste algo: un precio, un servicio, una foto, un artículo? Recorre tu sitio buscando señales de abandono: precios que ya no son, servicios que ya no ofreces, promociones «por diciembre» en pleno septiembre, horarios viejos, un blog cuya última entrada tiene dos años, el año desactualizado en el pie.
Cada una de esas señales le dice al visitante «aquí ya no atiende nadie», y a Google, que hay sitios más vivos que mostrar. La lista completa está en las señales de que tu web está obsoleta.
Cómo saber que funcionó
Bien: todo vigente y algo actualizado en los últimos tres meses. Regular: información correcta pero congelada hace más de un año. Mal: encontraste datos que ya no son ciertos. Ese es el peor caso: una web desactualizada no es neutra, desinforma con tu logo encima.
Tu puntaje
Cuenta 2 puntos por cada «bien», 1 por «regular» y 0 por «mal», sobre 12.
Agenda esta misma revisión en 6 meses y dedica tu energía a atraer más visitas, que es donde está tu techo actual.
Elige los que tocan dinero directo (un formulario en spam pesa más que un title genérico) y arréglalos antes de tocar lo demás.
Si casi todo salió mal, parchar es pagar varias veces por el mismo arreglo. Prioriza con cabeza fría o acepta que quizá conviene replantear el sitio.
Esta revisión te dice dónde duele, no siempre por qué ni en qué orden conviene operar. Priorizar por impacto en tu negocio es la diferencia entre revisar y auditar.
Preguntas frecuentes
Dudas reales de dueños de negocio que quieren revisar su sitio por su cuenta.
Hablar por WhatsAppSí. Los seis bloques de esta guía se revisan con herramientas gratuitas (el buscador de Google, Search Console, PageSpeed Insights y tu propio celular) en una hora u hora y media. Lo que no obtienes solo es el criterio para priorizar por impacto en tu negocio.
Seis frentes: indexación y SEO, velocidad de carga, experiencia móvil, seguridad (certificado y formularios), conversión y estado del contenido. Anota cada uno como bien, regular o mal: con tres niveles honestos decides mejor que con un puntaje decorativo sobre 100.
El formulario roto es el más caro: semanas de consultas perdidas sin que nadie se entere. Le siguen los titles genéricos («Inicio», «Home»), la velocidad en rojo en móvil y las páginas de servicio que Google ni siquiera tiene indexadas.
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